Zahirinia (II): De la Costa Verde al Interior

Aquí tenemos un breve resumen sobre lo que los aventureros pueden encontrarse si deciden venir a estas lejanas tierras a buscar fortuna. Un territorio casi virgen donde casi cualquier cosa puede suceder.

De la Costa Verde…

La famosa Costa verde se extiende desde la provincia de Ylulsalí hasta la desembocadura de los ríos Salvaje y Hajras. A lo largo de la costa se encuentran las ciudades más importantes de Zahirinia, Ylulsalí, Andphia y Jarsaár. Sus puertos llenos de vida no duermen nunca y que son el lugar donde las valiosas especias, hojas de infusiones, el grano de café y cacao son vendidas y embarcadas a los más lejanos puertos del mundo conocido. Pero si pensabas que esto es lo más espectacular de la costa, estas muy equivocado. Desde el mar se pueden ver las playas, extensas, apenas cortadas por algún saliente rocoso cada pocos kilómetros. Tras las playas, a pocos metros de la orilla se pueden ver los frondosos y enormes árboles de la selva.

A lo largo de la costa hay muchas pequeñas aldeas, todas ellas reparten su actividad entre la pesca y la recolección de las semillas, hojas y especias que venden a los compradores que llegan todas las semanas. La forma de vida en estas aldeas es muy sencilla pero ajetreada y son la base del comercio como sus puntos de producción. Las grandes ciudades son conscientes de ello y por eso no reparan en gastos para mantenerlas protegidas, ya sea con patrullas diarias o con barcos que pasan de forma periódica para evitar el asalto de piratas y ladrones.

Sin lugar a duda, uno de los lugares más llamativos de la costa es el estuario de Andphia formado por la desembocadura de río Emslan. Una serie de enormes islotes se levantan sobre el agua creando un laberinto natural de canales solo navegables por embarcaciones de poco calado y durante las tormentas es un riesgo muy alto para embarcaciones mayores que suelen quedar encalladas en los bancos de arena.

… Al Interior

Hacia el interior cada vez hay menos poblaciones, y la mayoría de ellas están ocultas en la densa selva, para llegar a ellas lo normal es seguir el curso de los grandes y caudalosos ríos que atraviesan la selva. Por norma general las poblaciones del interior son pequeñas, las mayores no suelen tener más de quinientos habitantes. En estas poblaciones interiores no solo cultivan y recogen las especias y granos tan apreciados, también crían a unos insectos muy especiales de los cuales consiguen un tipo de seda muy apreciada. Pero cuanto más interior se entra, mayores también son los peligros que acechan entre los árboles. En las zonas más pantanosas se refugian tribus de hombres lagarto, más hacia el oeste cerca de las montañas se refugian tribus de rakshasas y diseminados por toda la selva una especie de elfos involucionados muy agresivos que no dudan en devorar la carne de sus víctimas, incluso la de su propia especie.

A pesar de existir algunas poblaciones en el interior, la gran parte del territorio Zahirin está inexplorado, los supuestos peligros que hay en el interior de la selva siempre ha provocado pánico y terror a sus habitantes, los rumores de bestias y demonios que aún habitan las profundidades verdes son motivo suficiente para que pocos se aventuren a explorar los lugares más recónditos. Sin embargo, cada cierto tiempo llegan aventureros de lugares lejanos con la intención de explorar la selva en busca de antiguas ruinas con la esperanza de encontrar los antiguos tesoros de la civilización Zahirin. Hace ya varias décadas uno de estos grupos descubrió las ruinas de Duanooz, una de las antiguas ciudades. Este lugar es visitado por casi todos los aventureros en busca de fama y fortuna esperando encontrar algo que los anteriores no hicieron. Pero solo es un lugar de paso para la mayoría, se internan más y más en la selva, algunos vuelven con las manos vacías, otros jamás son vistos de nuevo.

Otros detalles

Cuando un extranjero llega a las costas Zahirinias lo primero que nota es un calor asfixiante no solo debido a la temperatura, también a la enorme humedad. Llevar puesta una armadura, sobre todo metálica, solo hace que el cansancio se acentúe más, la incomodidad es extrema. Podrán ver que los guardias de las ciudades llevan armaduras, pero son de cuero con alguna placa metálica que protege el pecho y partes de las extremidades, a veces ni eso.
Se darán cuenta de que todos los días llueve, hacia el mediodía el cielo se cubre de nubes procedentes del mar y durante poco más de una hora el agua cae como si se fuera a terminar el mundo. Esto es lo habitual. Sin embargo, dos veces al año las lluvias suelen durar varios días. La llegada de las estaciones de tormentas hace que el tráfico marítimo se paralice por completo y que los habitantes de aldeas y ciudades se refugie en sus casas.
A medida que las tormentas se mueven al interior van perdiendo fuerza y desaparecen cuando chocan con las montañas. El caudal de los ríos se incrementa y navegar por ellos se convierte en casi imposible.

Habitantes

La mayoría de los habitantes de Zahirinia son humanos de tez oscura divididos en diferentes etnias agrupados por tribus. Las tribus que tradicionalmente han vivido en las zonas cercanas a la costa son más altos mientras que aquellos que viven en el interior son de estatura menor. Cada una de las tribus tiene sus propias costumbres y ritos, aunque sus dioses son los mismos. En las ciudades las tribus se difuminan mucho y viven todos más entremezclados olvidando sus posibles rivalidades, sobre todo desde que los puertos se reabrieron y comenzó el comercio de nuevo.
Pero no solo viven aquí humanos, también se pueden encontrar elfos, muchos de ellos son antiguos viajeros o parias de sus antiguas comunidades que han hecho de este lugar su hogar. En las últimas décadas han llegado muchos viajeros para establecer sus negocios y comerciar con los productos de la tierra o importando productos de otras zonas del continente que tiene gran aceptación entre la población local.

Mantenimiento de la ley

Hace ya siglos que no hay rey en el territorio, las grandes ciudades se administran como ciudades estado que protegen a las pequeñas poblaciones cercanas. Cada cuidad tiene sus jueces y alguaciles, así como su guardia que se encarga de mantener la paz en las calles. La guardia de las ciudades organiza patrullas que visitan las aldeas para evitar los ataques de salteadores y piratas.

Vida diaria

Varía mucho de las aldeas a las grandes ciudades. En las aldeas a lo largo de la costa mientras una parte se dedica a la pesca o la caza otros dedican su tiempo a recolectar granos, hojas y especias para los comerciantes. En las ciudades la vida es bastante más frenética, los mercados no descansan siquiera de noche y los días son aún más activos. El trasiego continuo de barcos y caravanas fluviales es continuo por lo que los puertos siempre están bullendo de gente descargando fardos y subastando mercancías.

Amenazas

A parte de los pocos demonios que se refugian en el interior de las selvas cazando a pobres despistados, la mayor amenaza a la que se enfrentan los zahirin es su propia riqueza. Los gremios criminales de Marlidán han viajado y establecido en las ciudades. No han dudado en extorsionar o sobornar a guardias y alguaciles, pero también a los políticos de los consejos de las ciudades.
Por otro lado, existen amenazas en el interior, dragones verdes y negros que se ocultan en la selva y sus ciénagas, elfos involucionados deseosos de carne fresca que asaltan las caravanas, no por sus contenidos, sino más bien por quienes las conducen y escoltan. Aunque hace ya varios siglos que los demonios fueron devueltos al infierno durante la Expulsión, algunos han quedado ligados a esta tierra por diferentes motivos. Unos pocos se mueven buscando aventureros a los que asaltar, otros han convencido a algunos pobladores del interior de que les sirvan organizando cultos que los adoran como si fueran dioses.

Principales Ciudades

Solo existen tres grandes ciudades en la Costa Verde, son los grandes puertos comerciales de Zahirinia. A pesar de muchos intentos jamás se ha podido establecer una gran ciudad en el interior, la selva reclama rápidamente el terreno despejado y engulle con rapidez las construcciones.

En las próximas entradas iremos desgranando un poco más las zonas conocidas de la región, pero el interior es un gran misterio. Tenemos la intención de hacer en el futuro una campaña de exploración por hexágonos de Zahirinia para que poco a poco podamos desgranar los misterios que se esconden en las selvas profundas y conocer realmente la historia de esta parte del mundo que tanto ha sufrido a manos de los habitantes del infierno.

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