Los Reinos del Norte (X)

Ececah, La Isla Blanca

La Isla Blanca es uno de esos lugares que definen lo que es una frontera. Cubierta de nieve y hielo prácticamente todo el año, muy pocos se han aventurado a visitarla. Nadie, salvo aquellos que se ganan la vida en esos helados mares.
Durante mucho tiempo, en Ececah ha habido dos asentamientos pesqueros. El primero era un puerto seguro donde seleccionar los enormes cangrejos árticos para su venta en Bellavista o en los valles norteños al oeste. El otro asentamiento estaba dedicado sobre todo al despiece de las ballenas. Durante muchos siglos la captura de las ballenas ha proporcionado sustento a muchísimas familias. La carne de ballena era y es muy apreciada por las culturas norteñas, así como su aceite ya sea para cocinar o alumbrar.
Sin embargo, el regreso de los dragones a sus lugares de origen provocó que se abandonaran los asentamientos y el negocio se ha visto afectado hasta tal punto que prácticamente han desaparecido.

Ya no es fácil atravesar los mares del norte sin que haya ataque de dragones blancos. Huelen la carga y es comida fácil de conseguir, y para su desgracia no hay otra forma de llegar a los valles sin atravesar el Mar de los Hielos y el territorio de Ziorgaerryr.
Pero realmente lo que espantó a los habitantes de estos asentamientos fue la llegada de un enorme dragón, que en realidad regresaba a su antiguo hogar después de haber estado atrapado en otro plano durante siglos. Los habitantes no esperaron, abandonaron el lugar llevados por el pánico.

Desde entonces ya ha pasado mucho tiempo, y el antiguo habitante de esta isla sigue estando en ella y su nombre es Tialdrierth.

Todos piensan que el enorme dragón que habita la isla es un dragón blanco muy anciano de mal carácter, pero la realidad es otra muy distinta. Tialdrierth es un dragón plateado de muy avanzada edad, junto a él está su última pareja, una dragona adulta llamada Lyndirth y las dos hijas de ambos, Cayrseida y Eildryssess. Aunque esperan a un nuevo miembro en la familia muy pronto.

Las Montañas

La isla es prácticamente un macizo montañoso, alrededor de ellas se han ido depositando los detritos arrastrados por los glaciares hasta el mar, así que el desgaste de las montañas ha hecho crecer la isla a lo largo de los siglos.
Todos estos montes son abruptos y peligrosos, en sus cimas se encuentran las diferentes guaridas de los dragones que aquí habitan. Todos ellos están cubiertos de nieve y hielo durante todo el año, así que allí prácticamente no crece nada. Los muflones que se aventuran en esta parte de la isla lo hacen para escapar de sus depredadores que están al sur, los osos árticos.

Los Glaciares

Hay dos realmente grandes que desembocan en enormes fiordos, descienden desde las montañas hacia el sur arrancando las rocas a su paso y depositándolas al final de su recorrido. Los fiordos son el punto de encuentro de muchas especies que vienen a alimentarse, de ellas las más grandes suelen ser las presas de los dragones que habitan la isla.

Las Ensenadas

En el este de la isla hay dos ensenadas, lugares que antes usaban los pescadores y cazadores de ballenas para refugiarse de los temporales y de paso gestionar sus capturas. Ahora los asentamientos de esas ensenadas están abandonados, hace siglos que nadie, salvo los dragones, visita esos lugares. Muchos de los edificios han sido literalmente engullidos y otros aplastados por el hielo. Incluso, algunos de los barcos más pequeños se quedaron en sus muelles, con el paso del tiempo, el hielo y la podredumbre han reclamado su madera.

No hace mucho dirigí una partida improvisada donde aparecía Tialdrierth bajo el nombre de Cexir. No diré nada más al respecto, podéis ver la aventura completa en el canal de YouTube Zhirsanaq Viejo Continente y en el canal de Milanosfera

Siempre se me olvidan estas cosas por estar a muchas distintas 🙁

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