Lhaurelia

Siempre fue una diosa alegre y vivaz, gozando de la compañía del resto de los dioses y atendiendo las oraciones de sus seguidores. Traviesa a veces mientras acompañaba a las Gemelas y más seria cuando viajaba con Ahkara. En los viejos tiempos disfrutaba visitando Médanon tomando su forma terrenal, visitando los bosques y conociendo a sus habitantes. En estos viajes le gustaba visitar las ermitas erigidas por sus sacerdotisas, conocer a las mujeres que atendían a sus seguidores y por supuesto inspirarlas en sus quehaceres.

Aunque Aras prohibió que los dioses tomaran su forma corpórea para descender al plano terrenal, ella fue la primera que tomó un avatar para poder seguir con sus tareas y disfrutar del mundo, aunque fuera a través de los ojos de un mortal.

Ella está muy unida a las Gemelas Lunares, así como a Ahkara y siente un fuerte respeto por Ghodeir. Cuando Ahkara fue traicionada por Kalar y Ashimet para que el liche de un humano ascendiera para ser un dios, ella no dudó en intervenir, pero nada pudo hacer. Desde entonces está enfrentada a Kalar, Ashimet y al usurpador Osrun. Cualquier esfuerzo será poco para frustrar sus planes desde entonces.

Alineamiento: Legal Bueno.
Dominios: Naturaleza y Vida.
Símbolo: Un árbol de grandes ramas.

¿Quiénes son sus devotos seguidores?

Una de las deidades más adoradas en todo Zhirsanaq, representa la naturaleza en todas sus manifestaciones. Para sus seguidores ella es toda bondad y la madre que alimenta a todos por igual. La representan como una mujer joven vestida con un sencillo vestido de tela salpicado de hojas y frutos, la encarnación de la primavera.

Está claro que al ser la diosa de la naturaleza sus principales devotos son los druidas y los exploradores, la gente del campo, los agricultores, los ganaderos y los cazadores. Todos ellos le piden que las cosechas sean abundantes, que los rebaños crezcan con crías fuertes y sanas, sin olvidar a los cazadores que le piden que haya abundancia de presas.

Los Círculos Druídicos

Todos los druidas son servidores de Lhaurelia y los ritos que celebran dentro de sus círculos así lo reflejan. Su función es mantener a raya los potenciales peligros para sus dominios naturales. Los druidas y exploradores que forman parte de un círculo druídico tienen como misión vigilar que los enemigos de Lhaurelia no corrompan su creación, persiguiendo y destruyendo cualquier amenaza.

Los muertos vivientes son uno de los mayores enemigos a los que tienen que enfrentarse. Son la forma en la que Osrun, el dios liche, propaga su mal infectando todo aquello que está vivo preparando el camino para la llegada de males aún mayores.

Aunque vigilan muy atentamente los parajes naturales, también los druidas están presentes en las ciudades, estos druidas suelen ser llamados Señores de las Ratas o de los Gorriones por su afinidad con estos animales, que son sus ojos y sus oídos manteniéndoles informados de todo lo que ocurre.

La Iglesia de Lhaurelia

Mientras los círculos druídicos actúan en la sombra y normalmente alejados de la civilización, la Iglesia de Lhaurelia es la cara visible de la diosa en la tierra. No es que sea precisamente una iglesia muy organizada, simplemente prestan su ayuda y atención allí donde es necesaria. Los clérigos de Lhaurelia son mujeres y reciben el nombre de Sacerdotisas Verdes por los colores de sus hábitos.

Aunque muchas de las sacerdotisas llegan a ordenarse por vocación, otras muchas son huérfanas que han sido recogidas por la sacerdotisa local, con el tiempo han sido instruidas y enseñadas para servir a la diosa. Precisamente por esto algunas capillas y ermitas se encuentran bebés a sus puertas, abandonadas por sus familias con la esperanza de que encuentren un futuro mejor.

Cada una de las sacerdotisas actúa de forma autónoma, la gran mayoría se dedican a recorrer el mundo ayudando a aventureros en sus viajes, aprovechan para visitar zonas rurales y bendecir las tierras de cultivo o a las reses de los ganaderos. Si una sacerdotisa pasa por un pueblo donde existe una ermita a Lhaurelia está obligada a prestar sus servicios a la sacerdotisa local a cambio de su hospitalidad.

Como cabeza visible de la iglesia existe una Gran Sacerdotisa que reside en un pequeño templo en Irvik. Actualmente la Gran Sacerdotisa es Galedil Ianbanise, una semielfa de mediana edad muy suspicaz y de gran inteligencia. Galedil sabe que la corrupción ha comenzado a extenderse de nuevo y ha creado una compleja red que le permite recibir información de cada una de las sacerdotisas y de los druidas, estén en el lugar que estén usando los pequeños animales de los campos y las ciudades.

Ritos

Las sacerdotisas no celebran ritos comunales como hacen otras iglesias. Sin embargo, llegadas las fechas de la siembra y la recolección realizan unos sencillos rituales para pedir a Lhaurelia que el tiempo sea propicio para la cosecha. Sus ermitas están abiertas a todos, ya sea para orar o para pedir consejo. Además, ofrecen curación para los viajeros y heridos a cambio de ofrendas o un servicio.

Los Caballeros Verdes

Aunque por norma general la llamada de Lhaurelia la sienten las mujeres, los hombres también reciben su llamada. La mayoría de los casos son para instruirse como druidas, pero en muy pocas ocasiones Lhaurelia despierta la vocación en un hombre para que le sirva como paladín, los llamados Caballeros Verdes. Estos paladines son caballeros errantes que viajan de un lado a otro siguiendo el mal y la corrupción para destruirlo en nombre de su diosa. A menudo en sus viajes visitan las ermitas y templos para descansar o prestar su servicio a la sacerdotisa. Esto no excluye que las mujeres no sientan esa llamada como paladina de Lhaurelia, simplemente es menos común.

Cuando Lhaurelia llama a un nuevo paladín es porque un nuevo mal ha despertado y necesita un guerrero entregado y fiel. Es entonces cuando aparece en sus sueños y le indica a qué templo dirigirse para que una sacerdotisa le instruiya en lo necesario para que comience su misión.

No es raro que un Caballero Verde vaya acompañado de una sacerdotisa o un druida, incluso por ambos si la misión es realmente peligrosa o importante.

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