Kalar, el loco

Es el hijo más joven de Aras y no siempre fue conocido como el dios loco. Kalar siempre fue muy introspectivo y solitario, pero eso cambió cuando comenzó a tomar forma mortal y a mezclarse entre los habitantes de Zhirsanaq. Al principio descendía al mundo durante unos pocos días, pero con el tiempo sus ausencias eran mayores, incluso de meses.
Kalar amaba perderse entre la gente, descubrir lugares y disfrutar de los viajes.

Sin embargo, las transgresiones de algunos de los dioses provocaron que Aras instaurara la prohibición de tomar forma mortal. Esto hirió a Kalar y regresó a su estado de introspección, se encerró en su morada y poco a poco fue perdiendo la cordura. Ashimet le vigilaba muy de cerca, y con retorcida maldad le susurraba al oido que el castigo era por su culpa, por viajar con los mortales y esto era el castigo de su madre por ello. Durante siglos Kalar siguió a los mortales en la lejanía, mientras Ashimet seguía vertiendo sobre su hermano pequeño mentiras sobre Aras.

Cuando Kalar cayó por fin en las manos de la locura, su personalidad cambió radicalmente. Comenzó a prodigarse más en los salones divinos, cada vez que aparecía actuaba de forma distinta y siempre para disgustar a alguno de sus hermanos. Pero lo peor estaba por llegar.
Kalar con gran odio y ganas de venganza, deseaba hacer sufrir a Aras, pero allí donde sabía que le dolería más, atentando contra su hija predilecta, Akhara. Kalar aun loco, dejó creer a Ashimet que la idea era suya y él actuó siempre entre las sombras. Tomó el cuerpo de un mortal como avatar para poder convencer a Osrun de enfrentarse a Akhara y ganarse la divinidad.

Alineamiento: Caótico Neutral, aunque cambia de bueno a malvado algunas veces.
Dominios: Engaño y Locura
Símbolo: Una máscara sonriente

¿Quiénes son sus devotos seguidores?

Entre los mortales existe un miedo casi instintivo a todo lo que representa Kalar, por lo que no es el dios más adorado, ni siquiera entre los seres más extraños. Sus seguidores son los desposeídos y lunáticos, aquellos que han caído en la locura tras haber pasado por algún hecho realmente traumático. Los locos encuentran consuelo en Kalar. Sus locos adoradores intentan explicar que su dios habla con ellos, pero nadie los cree. Lo peor de todo es que es cierto, Kalar dedica mucho tiempo a dialogar con sus adoradores.

La Iglesia de Kalar

¿Iglesia? Nadie está en sus cabales para organizar una iglesia. No obstante, alguno de sus seguidores obtiene el favor de Kalar y este le bendice con el poder divino de canalizar sus energías y actuar como un sacerdote entre los mortales. Lo único que le pide a cambio es que siembren el caos allí por donde pasen, porque en el caos nadie puede tener cordura.

Ritos

Al igual que no existe una iglesia, los sacerdotes de Kalar tampoco tienen ritos para su dios. Posiblemente lo único que puedan considerar un rito son esos momentos de abstracción en los que dialogan con Kalar y se preparan para esparcir el caos por el mundo.

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