III: Los Viejos Reinos

por Carl M Hofferber

Los viejos reinos son todos aquellos que rodean los mares de Indélenar y las Monedas. Son reinos que tras muchas guerras y catástrofes siguen existiendo, convirtiéndose en auténticos baluartes de la civilización. Poco importan las razas que los gobiernen, han sobrevivido a todos los grandes y peligrosos eventos que han sucedido en Zhirsanaq desde tiempos inmemoriales, y no han sido pocos.

Las costas de estos dos mares son las más pobladas de todo el continente, aquí es donde se encuentran los mayores centros de comercio y los grandes reyes del mundo, pero también es el hogar y punto de origen de los más grandes aventureros y conquistadores. Pero no os haremos esperar, vamos a conocer estos reinos, uno por uno.

Ridalia

Este es el más antiguo de todos los reinos humanos, su historia se remonta a más de 1500 años atrás, cuando un veterano aventurero fue capaz de unificar a las diferentes tribus que habitaban el lugar consiguiendo que las tribus rivales de orcos, goblins y otros indeseables fueran expulsados del territorio.

Durante los últimos mil años sus reyes han pertenecido al linaje de Goldentree de forma casi ininterrumpida. Como otras muchas naciones se ha visto sometida a muchos problemas e incluso guerras civiles, muchas de ellas provocadas por hermanos que pretendían el trono e incluso alzamientos de los nobles para realizar un cambio de dinastía.

Ridalia ha tenido muchos reyes de renombre, la mayoría de ellos han ganado la fama incluso antes de acceder al trono, porque si hay algo que caracterice a los herederos de Goldentree es su hambre de aventuras, no en vano, muchas veces se ha creído que el rey moriría sin tener a un descendiente para ocupar el trono, ya que el príncipe ha estado desaparecido durante años en busca de aventuras y riquezas.

Uno de los reyes más famoso de Ridalia fue Conrad Goldentree, lideró aun formidable grupo de aventureros para exiliar los dragones de Zhirsanaq, por aquellos tiempos los dragones eran mucho más numerosos y tenían bastante más hambre. Con la ayuda de los magos más poderosos consiguieron exiliarlos a otro plano, devolviéndoles a lo que se supone que era su hogar primigenio. Varios siglos después con la llegada de una nueva amenaza, otro Goldentree, Acrid, tuvo que romper el sello y negociar su regreso a Zhirsanaq.

Habitantes

La población de Ridalia es de aproximadamente un millón de habitantes, mayoritariamente humana y viene a ser el 80% del total. Elfos, medianos y semielfos son las tres razas más comunes que habitan en las principales ciudades, pero los medianos tienen también sus propias poblaciones en el sur del reino.

Aunque Ridalia tiene poblaciones realmente grandes como Dipren, Uleiros, o incluso la capital Sinalara, que concentran una gran parte de la población, la mayoría se encuentra en zonas rurales. Esta población se dedica a la agricultura y la ganadería por lo que podríamos decir que no están por debajo del umbral de la pobreza. ¿Porqué? Por varias, pero sencillas razones. Ridalia es un reino sin nobleza y por lo tanto los recaudadores de impuestos deben rendir cuentas directamente al rey y no a un noble local que sea propietario de las tierras que domine o gobierne. Por lo tanto, son los campesinos y ganaderos los propietarios de las tierras que cultivan o explotan, esto no quiere decir que no existan los terratenientes, los hay, pero son ellos los que deben pagar por explotar las tierras o bien las arriendan a terceros.

¿Porqué no hay nobles en Ridalia? Durante el reinado de Acrid Goldentree, los nobles se unieron para cometer su magnicidio, por suerte Acrid pudo escapar y tras unirse a un grupo de aventureros logró regresar a Sinalara y derrocar al usurpador. Lo nobles fueron condenados a muerte; todas sus tierras y posesiones pasaron al poder de la corona para ser vendidas después. Desde entonces, el rey no depende de los nobles para la recaudación de los impuestos y mucho menos para formar ejércitos.

Esto ha permitido que los habitantes de Ridalia puedan moverse de una zona a otra y fundar aldeas, pueblos y ciudades allí donde pueden explotar la tierra y sus recursos. Debido a este continuo movimiento de tantos habitantes es muy complicado tener una estimación real de la cantidad de población. Muchas aldeas nacen y crecen en poco espacio de tiempo y al cabo de pocos años desaparecen, otras sin embargo, allí permanecen, y mantienen una población estable durante siglos.

Mantenimiento de las leyes

Llegados a este punto, la pregunta sería ¿Cómo se mantiene el orden y las leyes? En vista de que no existen nobles para gestionar los territorios, esta tarea recae sobre los Caballeros del Rey.

Los Caballeros del Rey, son agentes nombrados directamente por la corte para llevar la ley a cada uno de los rincones de Ridalia. Con el nombramiento se les asigna un sueldo mensual y una zona del reino que deben defender, actuando como alguaciles itinerantes dentro del territorio asignado. Muchos de ellos se asientan en una población y solo se desplazan según sea necesario, otros sin embargo prefieren hacer la vida en el camino y solventar los problemas a medida que les llegan las noticias o mediar en sus diferentes destinos.  Estos caballeros pueden nombrar ayudantes, muchos de ellos son grupos de aventureros, para investigar los diferentes sucesos que necesiten de su intervención y plantear las medidas oportunas, pero no actúan nunca como jueces.

La vida diaria

La vida en este reino es bastante cómoda dentro de lo que cabe, es un lugar que goza de suficiente paz desde hace décadas y no ha tenido que enfrentarse a guerras desde hace muchísimo tiempo. Ridalia es un lugar próspero y la gente se dedica a sus quehaceres sin preocupaciones más allá del clima o preparar las cosas para los días de mercado.

Sin embargo, en las grandes ciudades esto cambia bastante. La vida es mucho más ajetreada, sobre todo con la llegada de caravanas y barcos desde lugares remotos, los mercados bullen con una animación extraordinaria y la concentración de gente de diversos lugares siempre es caldo de cultivo para problemas. Por mucho esfuerzo que ponga la guardia de las ciudades siempre hay delincuentes que tratan de ganarse la vida apropiándose de los bienes ajenos. Aunque este tipo de fechorías están muy vigiladas y perseguidas, siempre existen organizaciones de maleantes hambrientos de fortuna y poder, que suponen un peligro para la paz.

Amenazas

Por la situación geográfica de Ridalia siempre está amenazada por elementos externos, entre ellos por los habitantes de La Cicatriz, tanto por los Duergar dueños de sus profundidades como por las tribus que habitan en su superficie.

Al norte de Ridalia se concentran muchas tribus de goblins y hobgoblins, que de vez en cuando hacen incursiones en el territorio buscando abastecerse de todo aquello que ellos no son capaces de producir o cazar. Aunque este tipo de incursiones no han sido nunca muy preocupantes, durante los últimos años se han ido intensificando, por lo que se han enviado mayores contingentes de la guardia para vigilar las fronteras y se han contratado a grupos de aventureros y mercenarios para ese cometido. De hecho, se han empezado a destinar fondos para reconstruir las viejas fortalezas del norte, pero tras tanto tiempo abandonadas es necesario enviar a grupos para su exploración y limpieza, pero lo que están descubriendo pone en serio peligro la estabilidad de toda la zona. Las viejas fortalezas no solo están infestadas de goblins y hobgoblins, también se han asentado seres mucho más peligrosos y antes de hacer cualquier movimiento es prioritario acabar con ello.

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