Zahirinia (VII): La Frontera Sur

Con esta entrada se acaba la descripción de las Junglas Zahirinias y sus cercanías. Aunque meterse a describir las Llanuras Baldías es una tentación enorme, es el momento de pasar a otro lugar del continente y empezar a tocar otros temas.
Evidentemente las descripciones geográficas y políticas no terminan aquí, pero nos merecemos un pequeño descanso y tratar otras partes de la ambientación igual de importantes.

El borde sur de Zahirinia estaba formado por un enorme bosque desde las montañas de La Columna hasta la costa que cubrían por completo las colinas de Besir, una franja verde enorme pero que hoy solo son un par de bosques y tierra cubierta de hierbas bajas.
La destrucción de esta zona fue ocasionada por las incursiones de muertos vivientes procedentes de El Osario, primero arrasaron el antiguo reino de Jatala y siguieron avanzando hacia el norte matando, devorando o convirtiendo a los habitantes en nuevos muertos vivientes.
Los defensores de la frontera mantuvieron a raya las diferentes incursiones, pero durante el proceso la tierra iba siendo envenenada y el antiguo y colosal bosque fue perdiendo extensión hasta ser reducido a lo que hoy es.

Pegado a las montañas de La Columna está el Bosque de Anhaern y al este el Bosque de Gennala. En ambos se esconden los últimos defensores, aunque hace mucho que los muertos no caminan hacia el norte. A los pies de las colinas Besir están las ruinas de la antigua ciudad del mismo nombre, abandonada hace más de dos centurias tras ser arrasada por una horda de muertos.

El Bosque de Anhaern

Cruzado por un afluente del río Zingolor es el hogar de los descendientes de un antiguo pueblo de Rakshasas. Estos Rakshasas se mezclaron con los humanos que les ayudaban a defender estas tierras de los muertos. Rakshasas solo quedan un puñado, pero sus descendientes son humanos con una extraña licantropía que les permite convertirse en hombres tigre. Estos licántropos están orgullosos de su linaje y siguen las leyes de sus ancestros. Pocas veces dejan los límites del bosque, pero si lo hacen es por una razón poderosa.

Bosque de Gennala

Este bosque alargado se extiende desde cerca de Anhaern hasta casi las colinas Besir. Está habitado por una reducida tribu de centauros que dejaron sus tierras en el reino de Jatala para refugiarse aquí y combatir a los muertos de El Osario. Mantienen una relación muy estrecha con Anhaern y suelen actuar de mensajeros si fuera necesario.

Las Colinas Besir

Hoy son unas colinas carentes de vida, apenas crece en ellas la hierba porque la sangre derramada sobre ellas fue la de los muertos infectados convirtiendo su tierra en un lugar completamente estéril. Se cuenta que aún entre las colinas merodean algunos muertos que se han perdido y que cuando sean destruidos la tierra volverá a tener hierba y árboles.

Besir

Esta era una antigua fortaleza fronteriza que terminó convirtiéndose en un pueblo lleno de vida. Durante años los muertos la asediaron sin éxito, pero la aparición en el cielo de un dracoliche cambió la situación, el pueblo y su fortaleza se quemaron hasta los cimientos bajo el aliento de aquella malvada abominación. Hoy solo son ruinas que acogen a peligrosos monstruos y muertos sedientos de sangre.

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